En una esquina vi pasar un viento, que me dejó helado, por esto ahora llevo bufanda y me tapo la garganta, que es la que más sufre.

Hoy es domingo, y no hay nadie en el pueblo, todos , se han ido ya a sus casas, lejos de este agotador ruido, que invade las alegrias y las penas, de quienes lo pretenden y lo licitan.
Yo por mi parte, me contengo y no acabo por perder los papeles, buscando la sinrazón de lo inevitable o lo absurdo. No tengo muy claro, si ha existido esto realmente o si por el contrario, me encuentro en una cabaña, como la del tío Tom, pero sin grosellas, entre otras cosas, por que soy alérgico, y un mínimo roce, convertiría mi piel en una abultada masa de extraño comportamiento. No renuncio por lo tanto al aguacate, que llena con orgullo las tostadas, que me zampo, como si de mantequilla matinal se tratase.
De entre todas las mujeres
Aparecen en la esfera cuatro jinetes de la apocalipsis, llenos de razón.
Buscan rendición de armas o empuñar el báculo, cual perdiz aletea.
!!malditos maricas macarras¡¡, los de la casa aquella, sin prudencia, ni decoro.
Con malas maneras llegan hasta la puerta del local, (buscan pelea) algunos apuestan
-por el de verde 500
-yo doy 700 por el de azul
y así tras largas e intensas disputas, comienza el combate, dos ya han muerto, y el ganador, resulta ser el naranja, siempre tan discreto y formal.
La mañana siguiente se compone de ratos libres donde la imaginación ocupa espacios infimos que se retienen por momentos de gloria. Se celebraron dos funerales, uno de ellos laico, y se firmó un alta, despues de una revisión de contusiones y hematomas, que al parecer, no eran de interés para el medico.
Entre la decepcion y la pausa
No buscaba mas que lo necesario, sin embargo, fracasó, llevandose por delante lo mejor de su vida.

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