
Hoy es domingo, y no hay nadie en el pueblo, todos , se han ido ya a sus casas, lejos de este agotador ruido, que invade las alegrias y las penas, de quienes lo pretenden y lo licitan.
Yo por mi parte, me contengo y no acabo por perder los papeles, buscando la sinrazón de lo inevitable o lo absurdo. No tengo muy claro, si ha existido esto realmente o si por el contrario, me encuentro en una cabaña, como la del tío Tom, pero sin grosellas, entre otras cosas, por que soy alérgico, y un mínimo roce, convertiría mi piel en una abultada masa de extraño comportamiento. No renuncio por lo tanto al aguacate, que llena con orgullo las tostadas, que me zampo, como si de mantequilla matinal se tratase.
1 comentario:
Qué bien que escribas.
Tengo un árbol de aguacates a la puerta de mi habitación.
Sinrazón, una de mis palabras favoritas. Sinvivir, sinsentido...
Un sinfín de abrazos.
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